Antes de traer mi próxima reseña en solitario, me apetecía hablaros de mis primeras impresiones tras jugar Redwood. En este juego de mesa creado por Christophe Raimbault vamos a ser fotógrafos de naturaleza en busca de la foto perfecta a especies animales. Tras unas cuantas partidas voy a tratar de explicaros como funciona su modo solitario y mi opinión de este juego con una temática no habitual.
Redwood
| Jugadores/as: | 1 a 4 |
| Duración: | 30 minutos |
| Complejidad: | Baja |
| Preparación: | 4 minutos |
| Partidas jugadas: | 4 |
| Autoría: | Christophe Raimbault |
| Editorial: | Sit Down! |
| Precio aproximado: | 63€ |
| Adaptación a solitario: | 3/5 |

¿De que se trata Redwood?
Quien más quien menos, todos creo que buscamos en algún momento inmortalizar en foto ese momento perfecto: un atardecer, un encuentro, un edificio emblemático…o, en el caso de Redwood, animales en su entorno natural.
Y ese será nuestro objetivo; buscar las mejores fotos, para con ello ir obteniendo la mayor cantidad de puntos posible. Tranquilos que no es un euro. Los puntos sirven para concretar tu ejecución, pero no a través una gestión «estilo eurogame», sino con una mecánica de lo más original que he visto últimamente.

A la caza de la instantánea
Si quiero continuar mis primeras impresiones en solitario de Redwood debemos profundizar en como funciona el juego. Para tomar una fotografía hemos de seguir unos sencillos pasos, igual que haríamos con nuestra flamante cámara réflex o nuestro móvil con lentes tamaño mirilla…
¿Qué queremos fotografiar?
En el juego hay unas Cartas de Objetivo que proporcionan puntos si nuestra foto cumple su requisito. Cada ronda se desbloquea una, y son acumulativas, de modo que cada vez habrá más posibilidades de obtener puntitos.
Estas cartas no son ni mucho menos la única fuente de puntuación. Fotografiar animales y vegetación también se verá recompensado, y al final de la partida obtendremos puntos de otras fuentes como diversidad animal o continuidad paisajística. Estas diferentes vías de puntuación, sumado a dónde estemos y las posibilidades que vislumbremos, harán que fijemos un destino u otro para nuestra miniatura.
Posicionarnos
Lo siguiente será mover al cameraman. Y aquí viene lo bueno (o lo malo según para quién). Desde luego no se le puede negar la originalidad…
Tenemos que elegir un par de plantillas de entre las disponibles. Una sirve para movernos y la otra para enfocar. Lo interesante es que elegimos las plantillas a ojo; es decir, no está permitido probarlas antes sobre el tablero, ni siquiera tocarlas; si coges una te la quedas.


La plantilla, una vez acoplada a la miniatura, la movemos como queramos para determinar el destino. Las miniaturas tienen una hendidura que permite fijar la plantilla. Tienes que ‘forzar’ un poco hasta que hace click. No sé hasta qué punto pueden resentirse las plantillas con el uso, pero en mi experiencia funciona bastante bien; el plástico es bastante resistente. El mayor peligro que veo es que, accidentalmente, alguna plantilla se doble por otras causas.
Una vez colocada nuestra segunda miniatura en el destino (el final de la plantilla), retiras la plantilla y la primera miniatura. Aquí has de tener un pelín de cuidado de no mover la miniatura. Al principio quizás te sientas un poco torpe en ésto, pero lo pillas rápido. Tened en cuenta que en el juego es vital la posición en la que queda la miniatura, así que no queremos moverla sin querer. Reconozco que el sistema no es perfecto pero no debería darte problemas, va bien.
Enfocar
Ahora estamos donde queríamos. ¡O eso se supone! Porque una cosa es lo que teníamos en mente y otra lo que nos encontramos una vez nos hemos movido y nos disponemos a hacer la foto. Es entonces cuando usamos la segunda plantilla elegida, acoplándola a la miniatura de la misma forma que hicimos con la primera. Al igual que antes, podemos girar la plantilla como queramos.
Su forma delimita lo que entra en la fotografía. ¿Y veis esa línea que va por su bisectriz (por el medio vamos)?, su prolongación determina cuál será el Paisaje que enmarcará la foto:

¡El Click!
Ya sólo queda apretar el botón y capturar la instantánea. Pero un detalle crucial: sólo cuenta como fotografiado lo que entra completamente en la plantilla. Ojo con ésto porque nos dará más de un disgusto.
Al ser a ciegas la elección de las plantillas, suele ocurrir que, cuando las usamos, la situación final no es todo lo buena que nos habría gustado. En muestra mente todo cuadraba pero sobre el terreno…ay amigo. Y ésta es una de las gracias del juego: equivocarnos y tener que tirar con lo que tenemos.

Aquí otro pequeño ‘pero’ que le pongo; no es grave. Al ser el plástico translúcido se ve lo que hay debajo, pero inevitablemente se pierde cierta nitidez. Las formas relevantes son identificables, pero como veis en la imagen de arriba algo se pierde, y tienes que fijarte un poco para no pasar alguna por alto.
El resultado final
Tenemos el Paisaje y tenemos el Contenido. Se juntan y listo, foto hecha. Cada carta de Paisaje tiene unos espacios destinados a albergar lo que hemos fotografiado. Hay cartas con 2, 3 y 4 espacios. Si hemos fotografiado más cosas que espacios tendremos que elegir, y si son menos y por tanto sobra algún espacio, nos restará puntos al final:

Digna del National Geographic
Como comenté antes, la foto ya por sí misma nos dará puntos. Pero una vez hecha la foto revisaremos si cumple las Cartas de Objetivo. ¿Que cumple alguna?, puntos. Giran en torno a que hayamos fotografiado algo en concreto, alguna especificación respecto al paisaje…cosas así:

Las fotos que vamos haciendo, 6 en total, se van adosando a las anteriores. Al final de la partida, si hay conexiones correctas…puntitos, y más cuantas más conexiones hayamos conseguido:

Valoración personal inicial
Pasemos a mi valoración personal tras mis primeras impresiones de Redwood. Las reglas son muy sencillas, y las partidas súper cortas (a más jugadores aumentará el tiempo). Puedes emplear más o menos tiempo en la elección de dónde te mueves, en girar las platillas…pero no es que sea un «quemacerebros» vamos. Tiene sus cosillas a tener en cuenta eso sí, que hacen que te metas en la partida.
Las plantillas, y su elección a ciegas, son los carteles de presentación del juego. La gracia, lo divertido, está en dos aspectos:
- Elegir qué quieres fotografiar. Echas un vistazo al tablero, a tu posición, y teniendo en cuenta los objetivos activos decides el punto, o la zona, desde donde crees que conseguirás fotografiarlo
- Elegir las plantillas
Aunque parezca mentira, y a pesar del margen de acción que dan las plantillas al girarlas, es muy común no atinar con ellas: te quedas lejos, o demasiado cerca, o hay algo que se sale fuera del enfoque. Y si quieres que una flor aparezca por el agujero de la plantilla, o alinear ésta con un paisaje en concreto, la cosa se complica. Pero es que ha de ser así, porque si no realmente el juego bajaría muchos enteros; ¿Qué gracia tendría si siempre hicieses la foto que quieres?.

¿Y que pasa con el solitario?
Al jugar en solitario Redwood, no tendremos contrincante (era de esperar dado el funcionamiento del juego) sino que encaras uno de los cuatro Escenarios disponibles (la expansión Into the Wild añade otro más). Cada uno te impone cierto requisito que has de cumplir antes de poder contabilizar la puntuación y compararla con la realizada por los creadores del juego.
Para que os hagáis una idea más fiel, el requisito de cada Escenario es: 1) fotografiar el mismo animal 3 veces; 2) hacer coincidir tres veces el eje central de la plantilla de enfoque con unas miniaturas colocadas al inicio; 3) cada plantilla se usa una única vez (normalmente podemos elegir cualquiera, salvo las últimas que hemos usado); 4) conseguir 3 soles (se consigue uno al hacer la foto encarando al sol).
Estos Escenarios molan, aunque al final luego sea un tema de superar puntuación, que es algo que no me suele motivar. Aparte de eso, para mí le falta algo al solitario. Se juega, es entretenido, pero pierdes la interacción con otros jugadores. Y es que una regla importante, y que en solitario no se aplica por estar únicamente tu miniatura, es que las plantillas no pueden tocar otras miniaturas, lo que supongo condicionará tus acciones y posicionamiento. Aparte, te pueden quitar una carta de panorama o un animal que te interesase (los animales se mueven tras ser fotografiados).
Otra cosa en la que los Escenarios restringen el juego es que cada uno tiene fijadas unas cartas de Objetivo, de forma que en cada ronda se desvelará siempre la misma. Eso hace que puedas comparar sin problema las puntuaciones al repetir el Escenario, pero elimina la variabilidad que hay en multijugador al aleatorizar estas cartas.
Así que el modo solitario está bien, pero creo que no lo recomendaría exclusivamente para solitario.
Voy cerrando…
Momento de cerrar mis primeras impresiones de Redwood. Hay que resaltar que creo que el tema está bastante bien trasladado. No soy para nada de los que van haciendo fotos cuando visito algún sitio, pero creo que Redwood transmite muy bien esa búsqueda del lugar idóneo para la foto perfecta. Probablemente no será un bombazo pero la propuesta es bastante original, sin quedarse únicamente en ello sino que luego ofrece partidas bastante entretenidas. Espero que estas primeras impresiones os sirvan para haceros un poco una idea de si es o no para vosotros.
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