¡Saludos Rapsodianos! Tenía ganas de volver a sentarme frente a una caja, abrirla con calma y afilar el lápiz para contaros por qué un juego de mesa funciona o por qué, a veces, se nos atraganta. Para este regreso a las reseñas escritas me apetecía algo con bastante chicha y profundidad.

